
Quien no ha sentido alguna vez los efectos negativos del estrés crónico producido por las situaciones exigentes que desgastan a diario.
Los citados efectos negativos pueden ser en relación a la presión arterial, a su vez se puede debilitar el sistema inmunológico o producirse agotamiento mental y cansancio, entre otros aspectos. Conocer como podemos gestionar mejor el estrés nos ayudará a sentir mayor bienestar, a potenciar la capacidad de concentración o a reducir el cansancio y sentir paz mental.
El primer paso para mejorar es dar prioridad a nuestros hábitos de vida.
1. Una buena estrategia es seguir una alimentación que equilibre el estrés
Es prioritario poner la atención en la alimentación y que ésta sea densa en los nutrientes que nos ayudaran a sentir bienestar. Al recibir los alimentos adecuados en cantidad suficiente, obtendremos energía y los nutrientes necesarios para la salud de nuestros órganos, incluido el cerebro. Por el contrario si son insuficientes estaremos más débiles frente al estrés y el cansancio.
Por ejemplo, los alimentos ricos en vitaminas del grupo B tienen un impacto significativo en la función cerebral y pueden ayudar con el rendimiento diario. Algunas de las vitaminas B tienen propiedades nootrópicas, lo que significa que pueden mejorar funciones como la memoria, el enfoque y la concentración. Las tomamos en los alimentos integrales, las legumbres, las semillas, la carne de cerdo, los espárragos, los huevos, las almendras, el pollo, los pescados, el pavo… Al incluir estos alimentos en la dieta en cantidad suficiente, estaremos apoyando el buen funcionamiento del cerebro.
Otro nutriente interesante para el buen funcionamiento del sistema nervioso son los ácidos omega 3 presentes en el pescado, en las nueces y en las semillas, entre otras fuentes. Es recomendable que estos alimentos se incluyan en la dieta global en suficiente cantidad y frecuencia (un mínimo de 2 veces a la semana).
A su vez los alimentos integrales, las legumbres y las verduras de hoja verde, son fuente de magnesio, este mineral ayuda a mantener el cansancio a raya.
Por otra parte, es importante evitar los ultra-procesados ya que podrían provocar estrés en en el organismo. La evidencia* muestra como estos alimentos podrían generar una respuesta inflamatoria en el cuerpo, lo que a la vez se relaciona con el estrés y la ansiedad.
2. Otros buenos hábitos que pueden ayudarnos a mejorar el estrés
a. Mantenernos activos.
La actividad física es una gran herramienta para gestionar el estrés. Al realizarla sintetizamos endorfinas, las hormonas que favorecen un mejor estado de ánimo. Proporcionan calma.
Por ejemplo, correr o caminar a buen paso ayuda a mantener la mente clara, y el yoga nos proporcionará flexibilidad y relajación.
A la vez es muy beneficioso pasar tiempo en el exterior realizando actividad física o cualquier otra actividad que nos guste.
b. Practiquemos alguna técnica de relajación.
Aprender a respirar adecuadamente en momentos de estrés será de gran ayuda. Me gusta la respiración 4, 7, 8 para relajarnos. Inspirar en 4 segundos, retener la respiración en 7 segundos y exhalar durante 8 segundo.
c. Dormir suficiente y dejar espacio para las relaciones sociales, nos ayudará a sentir bienestar.
Recomiendo mantener buenos horarios de sueño, crear un ritual antes de dormir y dejar las pantallas una hora antes de ir a la cama. Sin olvidar un tiempo diario de calidad para relacionarnos con otras personas.
3. Hay sustancias naturales que hemos utilizado desde la antigüedad y que nos ayudan a mejorar el estrés
El ser humano ha buscado herramientas contra el estrés crónico desde la antigüedad. Medicinas como la tradicional china o la Ayurveda han utilizado sustancias con efecto noótropico y adaptogeno para mejorar la función cerebral y la gestión del estrés, con muy buenos resultados y buen perfil de seguridad.
Por ejemplo, las vitaminas del grupo B tomadas en cantidades adecuadas tienen el citado efecto noótropico. Hay que tener en cuenta que durante los picos de estrés, el cerebro aumenta la demanda de vitaminas del grupo B. Por ello, además de tomarlas en la dieta podemos apoyarnos desde alguna fuente externa, para recibir su efecto positivo. Ademas hay sustancia naturales que pueden a ayudar también por su efecto nootropico, como por ejemplo la cafeína, ya que demuestra mejorar el estado de alerta y la concentración. A su vez la planta Alpina Galanga funciona sinérgicamente con la cafeína, potenciando sus efectos y dando un plus de energía.
Hay otras plantas con efecto adaptógeno como la rhodiola, la salvia y el hongo melena de león, entre otras, que nos ayudan a adaptarnos al estrés, promoviendo la síntesis de cortisol más equilibrada.

Nos gusta Juice Plus+ Luminate, un complemento alimenticio formulado con una mezcla de noótropicos y adaptógenos que proporciona un plus de energía en esos momentos más exigentes. Nos ayudará a sentir claridad mental, una mejor concentración y un estado de alerta suficiente.
Por Paula Sáiz de Bustamante
Bióloga-Farmacéutica especializada en Nutrición Aplicada
*Artículo de opinión patrocinado

