
Como a todos los españoles, me gusta disfrutar de la buena gastronomía y más cuando se trata de reuniones familiares y descanso. El pasado domingo pude gozar de un restaurante en un buen sitio escogido en Madrid.
Comimos en la terraza, disfrutando de las vistas y de la agradable temperatura primaveral, en una zona céntrica pero escondida. Destacaría la buena sensación del estar en el centro, sin los ruidos habituales de las calles o los coches.
Desde el punto de vista de la buena “calidad nutricional”,pude leer en la carta ingredientes como la quínoa, los raviolis de calabaza caseros o la tarta de zanahoria o de queso con frutos rojos, siendo éstas últimas caseras. Comprobé también la presencia de los alimentos integrales, lo que me gustó.
Además y para los amantes de la carne, había deliciosas hamburguesas hechas al horno de carbón con foie y crema de trufa blanca. Desde el punto de vista nutricional, también destacaban las patatas fritas con piel en aceite de oliva.
Sobre todo me llamó la atención el que las personas que dirigen el local, priorizan los buenos conocimientos sobre “nutrición”.
La ciencia de la nutrición y la gastronomía van de la mano a la hora de diseñar una carta “saludable”.
El restaurante Brôker me sorprendió gratamente.
martes, 12 de mayo de 2015

