
Existe un interés creciente por la nutrición y los hábitos alimentarios saludables. A la hora de hacer la compra, la salud es uno de los principales motivos que tienen en cuenta las personas de las sociedades desarrolladas para la elección de los alimentos.
Actualmente se da una preocupación sobre ingredientes como el aceite de palma, el azúcar y la sal, en los alimentos procesados industrialmente. En esta ocasión voy a centrarme en el aceite de palma, el aceite vegetal más utilizado en el mundo (tanto en alimentación como en cosmética).
Este aceite entra dentro de la categoría de grasas vegetales, al igual que el aceite de oliva o el de girasol, entre otros. Su perfil nutricional es diferente. La mitad del aceite de palma está constituido por ácido palmítico que es un ácido graso saturado sospechoso de producir algunos efectos negativos para la salud*. El aceite de oliva también contiene algo de ácido palmítico pero en muy poca cantidad.
Hay diferentes tipos de grasas según su fórmula química: las saturadas y las insaturadas. Las primeras han sido vinculadas al riesgo de enfermedades metabólicas ( la diabetes, la enfermedad cardiovascular, etc) mientras que las segundas se consideran en general saludables.
El aceite de palma sin refinar tiene un perfil nutricional diferente al refinado, es rico en nutrientes beneficiosos como la vitamina E, la A y en carotenoídes, pero al refinarlo industrialmente pierde buena parte de estos nutrientes. Además, al procesar el aceite se producen una familia de productos catalogados como potencialmente cancerígenos ( Informe de EFSA)
El citado aceite es común encontrarlo en alimentos procesados como las galletas, los snacks, las comidas precocinadas (como las pizzas), la bollería industrial, los cereales de desayuno, la Nutella, etc. Éstos son productos que no deberíamos tomar frecuentemente, no sólo por el contenido en aceite de palma, sino también por su contenido en sal y/o azúcar.
Si nos guiamos por la pirámide alimentaria, los productos mencionados están en su vértice, con la indicación de “ingesta moderada“.
Desde 2014 la ley obliga a los productores de alimentos a especificar el tipo de grasa vegetal que utilizan en sus recetas aunque muchos productores han hecho oídos sordos. Hay numerosos productos en el mercado que todavía no incluyen esta información o la incluyen con nombres confusos al referirse en este caso al aceite de palma: aceite de palmiste, grasa vegetal fraccionada e hidrogenada de palmiste, estearina de palma, palmoleína u oleína de palma, manteca de palma o haciendo uso del nombre científico de la palma aceitera (Elaeis guineensis).
Los consumidores condicionan el tipo de productos que la industria alimentaria pone en el mercado. Ojo! cuando vayas a hacer la compra, ten la precaución de leer el etiquetado de los alimentos procesados que escojas, evitando en la medida de lo posible los que incluyan (entre los primeros ingredientes de la lista), el aceite de palma o cualquiera de las denominaciones citadas anteriormente. Recuerda que la lista de ingredientes va ordenada de mayor a menor, según su presencia cuantitativa en el alimento.
No es cuestión de generar una alarma, sino de recordar que los productos que suelen incluir este aceite sólo deben tomarse esporádicamente.
Si quieres disfruta de un bollo, de un pastel a base de Nutella o de cualquier otro capricho que se te antoje, pero hazlo de forma esporádica. No abuses de estos caprichos, podrían pasar una gran factura sobre tu salud a la larga.
¡ Disfruta cuidándote !
Paula SDB
*Mancini, Annamaria; Imperlini, Esther; Nigro, Ersilia; Montagnese, Concetta; Daniele, Aurora; Orrù, Stefania; Buono, Pasqualina. (2015). “Biological and Nutritional Properties of Palm Oil and Palmitic Acid: Effects on Health.” Molecules 20, no. 9: 17339-17361.

