
Quiero inaugurar el otoño invitando a la reflexión sobre la “verdad” de los productos que compramos y lo que dice de ellos el marketing.
La salud sigue siendo una de las mayores preocupaciones a la que se expone la población, lo que va muy vinculado al estilo de vida y la alimentación. Las personas pueden ser muy permeables a los comentarios relativos a las “promesas de salud” que los departamentos de marketing de la industria elaboran y trasladan al gran público sin cesar. A menudo esas personas se lanzan a seguirlos sin comprobar su veracidad pensando que frenarán el paso del tiempo en su organismo o mejorarán su salud. Algunos de ellos tomarán los yogures como el Actimel pensando que, como manifiesta la publicidad relativa a esos productos, su organismo dispondrá de la energía necesaria durante todo el día sin flaquear, simulando casi a los“superhéroes”. El producto aludido es un derivado lácteo, un alimento, y como tal no es malo, ya que no hay alimentos (con registro de sanidad) “malos”, siempre que se tomen en su justa medida, pero de ahí a convertirse en “superhéroes” hay un tramo.
Otros también leen todo lo que se pone de moda y si se les dice que en nuestro organismo hay una supuesta “enzima prodigiosa” que si preservamos nos hará vivir más tiempo sin enfermar, también se lo creen, más si quien lo cuenta es un médico que supuestamente conoce el método científico.
Generalmente sólo queremos productos naturales, ya que la palabra natural puede invitar a pensar que es más sano , pero el veneno de escorpión o serpiente también son naturales y sin embargo no los tomaríamos.
Se juega con las palabras y conceptos y eso cala hondo en el consumidor que ignora la verdad y pasa a gastarse su dinero en falsas promesas.
Apelo a vuestro sentido común y a que contrastéis con los profesionales adecuados, lo que os dicen o llega a través de la publicidad antes de ponerlo en práctica. Mi consejo es que sigáis las recomendaciones para una alimentación saludable, que sea ésta variada con lácteos, legumbres, cereales integrales, verdura en abundancia, frutas en su justa medida, carnes magras, aves y pescado y que llevéis un estilo de vida saludable y activo.
No olvidéis que cada persona es diferente y los consejos nutricionales deben ser personalizados y adaptados a las circunstancias de cada uno.

