
El tamaño de los telómeros de una persona es un indicador bastante real de la edad de la persona así como del riesgo de muerte prematura o de padecer cáncer.
La Telomerasa permite a nuestras células reconstruir parte de los telómeros, de forma que éstos reducen su tamaño más lentamente. Diversos estudios muestran como cuanto más activa es el enzima telomerasa, sobre todo en el sistema inmunológico, mejor protegido está el organismo del proceso de envejecimiento asociado al corazón y a diversos tipos de cáncer.
Actualmente hay diversos estudios en todo el mundo que tratan de encontrar la mejor forma de influenciar la actividad de este enzima, para ayudar a prevenir y tratar enfermedades. Algunos años atrás, el Dr Blackburn lideró un estudio publicado en The Lancet Oncology (1), que propone una alternativa diferente. En este estudio se midió el impacto de un cambio en el estilo de vida en la actividad de la telomerasa de las células del sistema inmunológico.
Durante 3 meses se siguió un grupo de hombres portadores de un cáncer de próstata de crecimiento lento. Se les impartió un seminario donde se les enseño la importancia de asumir la responsabilidad de su salud siguiendo un estilo de vida saludable. Aprendieron a comer de forma diferente, evitando las grasas saturadas, azúcares refinados y harina blanca, así como a escoger una dieta rica en vegetales, legumbres, frutas y alimentos integrales. Aprendieron a hacer ejercicio moderado como andar, al menos 6 veces a la semana, y a manejar el estrés mediante ejercicios de relación como el yoga o la meditación, al menos 6 veces por semana. También recibieron suplementos basados en proteína de soja, aceite de pescado, vitamina C y vitamina E.
Después de 3 meses, estos hombres que aprendieron a llevar un estilo de vida saludable, vieron como la actividad de su telomerasa aumentaba en un 30%, el enzima que aumenta la esperanza de vida de células y cromosomas.
Esto quiere decir que las decisiones que tomemos a diario cuando nos sentamos a comer, o vamos caminando al trabajo, cuando usamos técnicas de relajación y aprendemos a manejar nuestro estrés, estamos actuando sobre profundos mecanismos en las células, protegiendo nuestra vida.
No hay que olvidar que cada día podemos modificar la actividad de nuestra telomerasa mediante nuestro estilo de vida saludable.
Paula Saiz de Bustamante

