
A lo largo de mi trayectoria profesional, he visto como los consumidores valoran el etiquetado nutricional como herramienta para tomar decisiones saludables, aunque lo utilizan de forma limitada ya que en general no lo comprenden (Javier Aranceta y col., 2015).
Según los datos recogidos en la reciente Encuesta Nacional de Salud en España ENSE (estudio periódico realizado por Sanidad), durante el año 2017 se ha registrado un aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas y de los factores de riesgo cardiovascular metabólicos (diabetes, hipertensión hipercolesterolemia, obesidad…) todos ellos relacionados en alguna medida con la alimentación de la población.
Para mejorar la salud es necesario llevar una alimentación óptima y para ello, el consumidor necesita conocer bien la información nutricional ( la sal, el azúcar, la fibra, etc) sobre los productos envasados que consume, entre otra información necesaria (caducidad, lugar de origen, etc).
En general el consumidor no sabe cuantificar la cantidad favorable de azúcar, de grasa saturada, de calorías etc, que contiene un producto, y para él no suele ser un dato relevante. Por este motivo, la herramienta Nutriscore que entrará en vigor el próximo año 2019, será bienvenida. Es conveniente no lanzar aún las campanas al vuelo ya que algunos aspectos de este nuevo etiquetado podrían ser confusos.
¿Que es Nutriscore? Se trata de un etiquetado frontal basado en un código de colores que nos indicará lo saludable que es un producto, según su contenido en ingredientes desfavorables (azúcares, ácidos grasos saturados, calorías y sodio) y en favorables (fibra, proteínas, porcentaje de frutas, verduras, leguminosas y frutos secos).
Para su diseño, se ha utilizado un algoritmo* que clasifica a los alimentos según cinco colores, desde el verde (más saludable) hasta el rojo (menos saludable), asociados a cinco letras (A, B, C, D, E).

¿Deberán incorporarlo todos los alimentos? No todos, solo lo incluirán de forma voluntaria aquellos alimentos con más de un ingrediente en su composición. Así, alimentos como el aceite de oliva, no tendrán que incorporarlo. Según Nutriscore, el aceite de oliva sería catalogado como poco saludable por su contenido en grasa.
¿Pros y Contras?Desde mi punto de vista, creo que se trata de una herramienta que ayudará al consumidor a identificar alimentos poco favorables como la repostería industrial (rica en azúcares y grasas saturadas) o aquellos que contengan un exceso de sodio (como las patatas fritas). Sin embargo algunos alimentos como los cereales de desayuno podrían verse enmascarados como más favorables de lo que son, si aportaran una cantidad de fibra significativa.
Además existen otros factores a valorar como cual será el comportamiento de la industria y del consumidor frente a este nuevo etiquetado. Podría ser que la industria subiera el precio de los alimentos catalogados en verde o que no incorporara el etiquetado a los catalogados en rojo, ya que no se trata de un etiquetado obligatorio. Otro riesgo es que el consumidor decidiera tomar más productos procesados marcados en verde que productos frescos, pensando equivocadamente que sería más saludable y fácil.
Todo es cuestión de marcar correctamente las prioridades, siempre en pos de la salud de la población.
Las autoridades sanitarias deberían invertir más recursos en formar a la población para que aprenda las bases de la nutrición y pueda comprender mejor cualquier etiquetado, empezando desde edades tempranas.
En todo caso, no nos anticipemos y esperemos a ver como se implanta este nuevo etiquetado en los productos alimenticios. Por ahora Nutriscore no será obligatorio, lo que lo hace poco útil.
¡Os deseo una feliz semana!
Paula SDB
*Algoritmo para Nutri-Score
Nutri de nutrición y Score de puntuación


