Proteína y fibra: claves para controlar el apetito

 

Saciedad: proteina y fibra
Foto Nutricion-Online-Salud

En España hemos crecido con el modelo de la dieta mediterránea, donde la proteína no ocupaba el centro del plato, pero sí estaba presente de forma habitual a través de legumbres, pescado, huevos, lácteos y pequeñas cantidades de carne. Probablemente nuestros abuelos no seguían dietas hiperproicas, aunque tampoco necesariamente consumían poca proteína, ya que además su alimentación, especialmente rica en fibra y alimentos poco procesados, eran personas más activas fisicamente. Un estilo de vida que todavía hoy seguimos asociando con la longevidad y a muchas personas centenarias en nuestro país.

En mi práctica profesional observo con frecuencia cómo numerosas mujeres llegan con un objetivo muy concreto: aumentar la proteína para mejorar su masa muscular. Sin embargo, en la mayoría de los casos el verdadero cambio en la composición corporal no depende solo de añadir más proteína, sino de mejorar el patrón global de alimentación, aumentar el movimiento diario e incorporar entrenamiento de fuerza de forma regular. En este contexto, la saciedad se convierte en una de las herramientas más eficaces para mejorar los hábitos saludables sostenibles en el tiempo.

Las proteínas y la fibra en la saciedad y el control de peso

Aunque sí es cierto que la proteína juega un papel clave en la saciedad que sentimos. Por un lado estimula señales en el intestino que indican al cerebro cuán saciados estamos, y por otro, ayudan a ralentizar el vaciamiento del estomago, prolongando así la sensación de plenitud. Por otro lado, contribuye a mantener la glucemia más estable tras las comidas, evitando picos y caídas que suelen traducirse en hambre precoz y antojos.

Sin embargo, la fibra también desempeña un papel fundamental en este proceso. Los alimentos ricos en fibra, como legumbres, verduras, fruta o cereales integrales, aumentan el volumen de la dieta, ralentizan la digestión y favorecen una saciedad más duradera con menor densidad calórica. Ademas, ayudan a mejorar al salud digestiva y el control metabólico.

Hoy sabemos que cuando la dieta es pobre en proteínas y fibra, el cuerpo mantiene activa la señal de hambre, favoreciendo el picoteo y un consumo de calorías superior a las necesidades reales de la persona.

La dieta mediterranea con el saciedad y el peso saludable

Quiero insistir en que la dieta mediterránea cuenta con sólida evidencia cientifica* por sus beneficios sobre la salud y el control de peso. Su composición, rica en fibra y proteínas saludables procedentes de alimentos como las legumbres, el pescado las verduras y los cereales integrales, funciona. Estos alimentos favorecen una mayor saciedad y ayudan a regular el apetito de forma natural. Ademas de ser modelo de alimentación equilibrado y sostenible, facilita la adherencia a hábitos saludables a largo plazo.

Ejemplo de menú dentro de la dieta mediterránea

Nutricion-Online-Salud

Un ejemplo sencillo y delicioso de dieta mediterránea sería un plato de lentejas guisadas con tomate, canela y orégano, acompañado de arroz blanco y unas sardinas. Una combinación completa, que sacia y muy nutritiva. Es rica en fibra, proteinas de calidad y grasa saludable. Las lentejas aportan proteína vegetal, hierro y carbohidratos de absorción lenta, mientras que el arroz mejora el perfil de aminoácidos de la legumbre, favoreciendo una proteína más completa. Las sardinas, ademas de aportar proteína de alta calidad, son una excelente fuente de omega-3 y calcio.

Para preparar las lentejas, sofreímos cebolla morada, pimiento rojo en aceite de oliva virgen, añadimos tomates Cherry. Después, añadimos las lentejas cocidas con pimentón, canela y orégano. Cubrimos con caldo vegetal y cocinamos unos minutos para integrar los sabores. Podemos acompañarlas con arroz integral cocido, una opción más rica en fibra y con mayor efecto saciante. El resultado es un plato aromático, equilibrado y rico en compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud.

Mejorar tus hábitos es posible

En Nutricion-Online-Salud te ayudamos a construir hábitos alimentarios saludables y sostenibles, adaptados a tu vida. Puedes mejorar tu salud, la composición corporal y el bienestar. Si quieres empezar a cuidar tu alimentación de forma personalizada puedes ponerte en contacto con nosotros. 

*Pérez-Escamilla R, et al. Mediterranean Diet and Satiety: Understanding the Role of Fiber, Healthy Fats and Protein in Appetite Regulation. Frontiers in Nutrition. 2022.

Pequeños cambios, grandes resultados: cultura alimentaria y educación nutricional

Cultura alimentaria
Foto Nutricion-Online

Un fin de semana en Londres: cultura y alimentación

Tras un fin de semana en Londres con mi amiga inglesa de toda la vida, Sarah, vuelvo a recordar algo que veo en mi trabajo diario: la cultura alimentaria marca más de lo que pensamos.

Entre risas, conversaciones y cocina compartida, comprobé como los hábitos de cada país influyen directamente en lo que comemos…. y lo fácil o difícil que es cuidarnos.

Sarah preparó un menú con todo su cariño. Lo disfrute, por supuesto. Pero también vi algo muy habitual en el patrón anglosajón:  mantequilla, natas y otros ingredientes ricos en grasa saturada.  Aún así, también vi avances importantes: la presencia de más legumbres,  pescado y aceite de oliva virgen, reflejo de cambios positivos en su dieta.  Todo fruto de recomendaciones compartidas a lo largo del tiempo.

Lo que comemos también alimenta nuestra microbiota

No es solo una cuestión de gustos o cultura. También es biología.

Según la evidencia * España presenta mayor riqueza y diversidad de microbiota que el Reino Unido, principalmente por la mayor adherencia a la dieta mediterránea, rica en fibra y compuestos vegetales que favorecen bacterias beneficiosas.

En contraste, el patrón dietético más occidental del Reino Unido, con más ultraprocesados y menos fibra, se asocia a una microbiota menos diversa y menos favorable para la salud. No obstante, también se observan aspectos positivos, como el consumo habitual de frutos rojos y algunas frutas de hueso, especialmente en temporada, que aportan antioxidantes, vitaminas y compuestos bioactivos con efectos beneficiosos sobre la microbiota y la salud general.

No se trata de quitar grasa, sino de elegirla mejor

Como profesionales de la salud, el objetivo no es solo reducir grasas, sino mejorar su calidad.  En España partimos con ventaja: el uso habitual del aceite de oliva y el consumo de pescado graso aportan grasas saludables que, junto a frutas, verduras y legumbres, configuran un patrón de dieta protectora.

En primavera, además, los ácidos grasos omega 3 cobran especial relevancia para combatir el cansancio o la astenia estacional. Presentes en pescado azul, semillas (chía y lino), nueces y algas contribuyen a la salud cardiovascular (regulan triglicéridos, mejoran la inflamación…) y a la salud cerebral, ayudando a mejorar la energía y la concentración.

El papel del aceite de oliva

El aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de la alimentación mediterránea. Rico en ácido oleico (omega 9), se asocia a beneficios cardiovasculares y a una mejor función cerebral, consolidándose como una grasa de referencia en unpatrón dietético saludable.

Descubriendo nuevos alimentos; el ruibarbo

Cultura alimentaria y microbiota

En cada visita a casa de Sarah, también descubro alimentos nuevos. Esta vez fue el ruibarbo, una hortaliza que ella utilizó para preparar  “Rhubarb pudding”: un postre dulce,  elaborado con mantequilla, pero con el valor añadido de este ingrediente vegetal.

Una receta fácil para un día especial: hornear el ruibarbo picado con azúcar moreno hasta que esté tierno, cubierto con una masa sencilla (harina de avena, mantequilla, huevos y crema de leche) a 180ºC durante 55-60 minutos hasta que esté dorado. Estaba delicioso.

El ruibarbo es bajo en calorías y rico en fibra, aporta vitamina K, vitamina C y potasio, lo que le convierte en una opción interesante desde el punto de vista nutricional. Es típico en la primavera del Reino Unido.

Pequeños cambios, grandes avances

Me alegra ver como Sarah ha ido incorporando grasas más saludables, utilizando aceite de oliva y aumentando el consumo de legumbres y pescado.  Su objetivo es claro: mejorar la salud familiar a través de la alimentación.  Después de muchos años de amistad, resulta muy gratificante haber contribuido, aunque sea en parte,  a este cambio de hábitos.

Educación nutricional: la clave del cambio

Quiero recordar que a través de la educación nutricionalComo la que desarrollo en mi Programa Nutricion-Online-Salud– es posible acercar a más personas a hábitos saludables y a los beneficios de la dieta mediterránea, adaptándola a diferentes contextos y culturas.

Porque no se trata de cambiarlo todo, sino de mejorar lo que ya hacemos.

Paula Saiz de Bustamante

*Latorre-Pérez A. et al. (2021)
The Spanish gut microbiome reveals links between microorganisms and Mediterranean diet; Nature

Mood Food y bienestar emocional: el papel de la alimentación y la suplementación consciente

 

Mood Food
Mood Food

Seguramente alguna vez has notado que, en momentos de mayor estrés o cansancio emocional, tu cuerpo te pide ciertos alimentos. Cada vez resulta más evidente la relación entre lo que comemos y como nos sentimos. En este contexto surge el concepto de Mood Food, una forma de cuidar nuestro bienestar emocional a través de la dieta, eligiendo alimentos y nutrientes que ayudan a que el cerebro funcione mejor.

Eso sí, la Mood Food no es una fórmula mágica ni sustituye la ayuda médica o psicológica. Sin embargo,  puede ser un apoyo dentro de un estilo de vida saludable. Una alimentación adecuada contribuye al equilibrio del sistema nervioso y a la producción de sustancias/ neurotransmisores clave relacionados con el estado de ánimo.

El papel de los neurotransmisores y el eje intestino-cerebro

El cerebro necesita un suministro constante de nutrientes para producir neurotransmisores como la serotonina, la dopamina o el GABA, implicados en el estado de ánimo, el sueño y la respuesta al estrés. Por este motivo, la base de la Mood Food se apoya en una alimentación variada y rica en alimentos frescos, que no sólo nutre directamente al sistema nervioso, sino que también favorece una microbiota intestinal equilibrada.

A través del eje intestino-cerebro, una microbiota diversa y equilibrada contribuye a la correcta síntesis y regulación de estos neurotransmisores, ayuda a reducir la inflamación y apoya al bienestar emocional y la salud mental.

Alimentos clave dentro de un enfoque Mood Food

Dentro de una dieta completa y saludable, existen alimentos que aportan nutrientes especialmente relevantes para la nutrición cerebral y la adecuada producción  de neurotransmisores:

Las semillas de calabaza y los frutos secos

Aportan minerales clave como el magnesio y zinc, además de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina. Estos nutrientes favorecen el funcionamiento del sistema nervioso y ayudan a modular la respuesta al estrés. Al consumirlos de forma regular, pueden apoyar el equilibrio emocional dentro de una dieta completa.

Los frutos rojos

Estas frutas destacan por su alto contenido en fibra,  polifenoles y antioxidantes, que ayudan a reducir la inflamación y a mantener estables los niveles de glucosa en sangre, evitando altibajos energéticos que influyen directamente en el estado de ánimo.

El pescado graso, y algas como fuente de ácidos omega3

El salmón o las sardinas son fuente natural de ácidos grasos omega-3 (EPA Y DHA), esenciales para la estructura de las membranas neuronales y la comunicación entre neuronas. Por su efecto antiinflamatorio pueden beneficiar la salud cerebral y favorecer la regulación emocional. De forma similar, las algas marinas, principal fuente vegetal directa de EPA y DHA, aportan estos ácidos grasos bioactivos y resultan especialmente relevantes en dietas vegetarianas y veganas.

Hidratos de carbono complejos: la avena y las legumbres

La avena favorece una liberación gradual de energía y puede apoyar la producción de serotonina. Las legumbres aportan vitaminas del grupo B, hierro y proteínas vegetales, fundamentales para el metabolismo cerebral. Además, ambas son una excelente fuente de fibra, que alimenta a las “bacterias buenas” de nuestra microbiota y contribuye a un sistema digestivo y emocional más equilibrado.

Hojas verdes y equilibrio del sistema nervioso

Alimentos como la lechuga y espinacas,  gracias a su contenido en folatos y compuestos con efecto calmante como el magnesio, suman beneficios y contribuyen al equilibrio del sistema nervioso y de la microbiota saludable.

Vitamina D y el estado de ánimo

 La vitamina D y los alimentos que la contienen (pescado graso, lácteos enriquecidos, champiñones…) merecen una mención especial. Sus receptores están presentes en áreas del cerebro relacionadas con la regulación emocional y niveles bajos de esta vitamina se han asociado con alteraciones del estado de ánimo. Por ello, conviene prestar más atención a  las personas con baja exposición solar o con dietas deficitarias en esta vitamina.

Suplementación como apoyo dentro de la Mood Food

Dentro del enfoque de la Mood Food, la suplementación puede actuar como un apoyo puntual y estratégico, especialmente cuando la alimentación o el estilo de vida no alcanzan a cubrir todas las necesidades nutricionales. Siempre debe entenderse como un complemento, y no como un sustituto de la dieta equilibrada.

Entre los nutrientes con mayor respaldo científico en relación con el bienestar emocional destacan los ácidos grasos Omega 3 (EPA y DHA), por su papel en la estructura y comunicación neuronal y en la regulación de procesos inflamatorios.
Los antioxidantes también resultan clave. Ayudan a proteger el cerebro frente al estrés oxidativo, especialmente en momentos de estrés prolongado. La vitamina D puede ser especialmente útil en los meses de menor exposición solar o en personas con niveles bajos.

Essentials de Juice Plus+ dentro de un enfoque de Mood Food

En esta época del año, las cápsulas Essentials de Juice Plus+ pueden encajar como complemento dentro de un enfoque de Mood Food. Aportan un concentrado de frutas, bayas y verduras, que suma variedad de fitonutrientes, junto con OMEGA+ que incluye diferentes ácidos grasos omega y vitamina D de origen vegetal procedente de las algas, ademas de antioxidantes naturales. Integrados de forma consciente en la rutina diaria, pueden contribuir al bienestar emocional y mental, favoreciendo la energía, el equilibrio y la vitalidad como parte de una alimentación orientada al cuidado del estado de ánimo.

Mood Food
Mood Food

Los beneficios asociados a las cápsulas Essentials cuentan con respaldo cientifico. Un ensayo clínico aleatorizado*, doble ciego y controlado con placebo analizó los efectos de un nutracéutico a base de frutas y verduras sobre la función cognitiva en adultos sanos, mostrando mejoras significativas en algunos dominios cognitivos frente al placebo (Carrillo et al., 2021).

Conclusión

Una alimentación equilibrada es la base del bienestar emocional. Cuando se complementa de forma consciente con suplementos adecuados, puede ayudar a cubrir necesidades nutricionales específicas y reforzar el equilibrio del sistema nervioso, apoyando así el bienestar mental dentro de un estilo de vida saludable.

*Carrillo, J. Á., Arcusa, R., Zafrilla, M. P., & Marhuenda, J. (2021). Effects of fruit and vegetable-based nutraceutical on cognitive function in a healthy population: Placebo-controlled, double-blind, and randomized clinical trial. Antioxidants, 10(1), 116. https://doi.org/10.3390/antiox10010116

-Artículo de opinión patrocinado

Omega-3 y aceite de oliva: aliados de tu corazón, cerebro y estado de ánimo

Grasas saludables

Cuando hablamos de grasas, no todas son iguales. Algunas pueden ser perjudiciales si se consumen en exceso, pero otras son aliadas de tu salud. Elegir grasas saludables y usarlas bien en la cocina puede marcar una gran diferencia en tu bienestar y en el sabor de tus platos.

Grasas saludables: qué son y dónde encontrarlas

Los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados son los que conviene priorizar. Se encuentran en alimentos como:

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Frutos secos y semillas

  • Pescados grasos como salmón, sardina o caballa

El aceite de oliva es un gran ejemplo: es estable al calor y aporta antioxidantes naturales que ayudan a proteger el corazón y reducir la inflamación. Estudios muestran que su consumo habitual está asociado con mejor salud cardiovascular y mayor protección antioxidante.

Omega‑3: cuándo y cómo suplementar

Los omega-3 (EPA y DHA) son esenciales para la salud del corazón, el cerebro y los ojos. Si no consumes suficiente pescado graso por circunstancias inevitables, un suplemento bien formulado puede ser útil.

Un estudio reciente (Abdelhamid et al., 2024) encontró que aumentar la ingesta de omega-3 se relaciona con menos muertes y menos eventos cardiovasculares en personas con enfermedad cardíaca. En personas sanas, su suplementación puede ser un apoyo puntual según sus circunstancias, pero no sustituye una dieta equilibrada.

Tips para elegir un buen suplemento de omega-3

  1. Revisa la cantidad de EPA y DHA en la etiqueta. Para la población general, se recomienda un aporte aproximado de 250–500 mg diarios de EPA + DHA combinados, aunque las necesidades pueden variar según la persona.

  2. Prefiere formas más absorbibles/biodisponibles, como triglicéridos o fosfolípidos.

  3. Busca certificaciones de pureza, que garanticen la ausencia de metales pesados, dioxinas y otros contaminantes (por ejemplo, sellos de análisis independiente).

  4. Almacenamiento adecuado: el envase debe ser oscuro y proteger de la luz, el calor y el oxígeno. Si es posible, consérvalo en la nevera tras abrirlo. Evita suplementos con olor o sabor rancio, ya que indican oxidación.

  5. Confía en marcas reconocidas que muestren claramente su composición.

  6. Si sigues una dieta vegana o vegetariana, el suplemento cobra especial importancia: elige omega-3 procedente de algas, fuente directa de DHA y, en algunos casos, EPA. La combinación con vitamina D puede ser interesante si la exposición solar o la ingesta dietética es insuficiente.

Pescado y estado de ánimo: la conexión con tu bienestar

Grasas saludables
Aceite de oliva en el pan y Anchoas en AOVE

Además de sus beneficios físicos, el pescado graso es rico en omega‑3, entre otros nutrientes de interés como la vitamina D,  y puede influir en el estado de ánimo. Estudios muestran que quienes consumen pescado con regularidad, en el contexto de una alimentación saludable, tienen menor riesgo de síntomas depresivos y mejores indicadores de bienestar emocional.

Por ejemplo, investigaciones observacionales indican que una ingesta moderada de pescado azul y omega‑3(aproximadamente 0,5–1 g/día) se asocia con menos síntomas depresivos. Asimismo, niveles más altos de omega‑3 en sangre suelen relacionarse con menor presencia de depresión y ansiedad, aunque los resultados varían según los estudios.

Dos o tres raciones semanales de pescado graso (100-150g)  aportan los omega-3 necesarios para una salud óptima.

Importante: estos hallazgos sugieren una relación, pero no prueban causalidad directa. Es decir, el pescado no reemplaza un tratamiento médico, pero forma parte de un patrón alimentario saludable que favorece tu bienestar mental.

Grasas en la cocina: cómo sacarles partido

El calor afecta de manera diferente a las grasas, dependiendo de su composición. Algunas, como el aceite de oliva virgen extra o el aceite de coco, son muy estables y se pueden usar para freír, saltear o cocinar al horno. Otras, como el aceite de girasol común, maíz o soja, se oxidan con facilidad y pueden generar compuestos dañinos al calentarse demasiado.

Consejos prácticos para cocinar sano

  • Freír o saltear: usa aceites estables al calor, como oliva virgen extra o girasol alto oleico.

  • Evita recalentar aceites delicados y nunca reutilices aceite de fritura que haya cambiado de color, aroma o textura.

  • Aliños y crudo: prioriza aceites de calidad como el aceite de oliva virgen extra para ensaladas, tostadas o salsas.

  • Horno y vapor: no hace falta añadir mucho aceite; un chorrito de aceite en crudo al final mejora sabor y nutrientes.

  • Guardar los aceites: envases oscuros, bien cerrados y en lugar fresco y seco. Así se oxidan menos y mantienen su sabor.

Conclusión: grasas inteligentes, cocina saludable y bienestar

Incorporar grasas saludables y, cuando sea necesario, omega-3 de calidad, es una forma sencilla de cuidar tu salud y tu ánimo sin renunciar al sabor. Elegir las grasas correctas, usarlas de forma segura en la cocina y complementar la dieta con pescado o suplementos de omega-3 permite disfrutar de sus beneficios sin riesgos, cuidando tanto el sabor como la nutrición de los platos y tu bienestar emocional.


Referencias:

Abdelhamid, A. S., Brown, T. J., Brainard, J. S., Hooper, L., Summerbell, C. D., Worthington, H. V., Song, F., & Hooper, L. (2024). Effects of omega‑3, omega‑6, and total dietary polyunsaturated fatty acid supplementation in patients with atherosclerotic cardiovascular disease: A systematic review and meta‑analysis. Food & Function. https://doi.org/10.1039/d3fo02522e

Grosso, G., Galvano, F., Marventano, S., Malaguarnera, M., Bucolo, C., Drago, F., & Caraci, F. (2014). Omega-3 fatty acids and depression: Scientific evidence and biological mechanisms. Oxidative Medicine and Cellular Longevity, 2014, 313570. https://doi.org/10.1155/2014/313570