Pequeños cambios, grandes resultados: cultura alimentaria y educación nutricional

Cultura alimentaria
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Un fin de semana en Londres: cultura y alimentación

Tras un fin de semana en Londres con mi amiga inglesa de toda la vida, Sarah, vuelvo a recordar algo que veo en mi trabajo diario: la cultura alimentaria marca más de lo que pensamos.

Entre risas, conversaciones y cocina compartida, comprobé como los hábitos de cada país influyen directamente en lo que comemos…. y lo fácil o difícil que es cuidarnos.

Sarah preparó un menú con todo su cariño. Lo disfrute, por supuesto. Pero también vi algo muy habitual en el patrón anglosajón:  mantequilla, natas y otros ingredientes ricos en grasa saturada.  Aún así, también vi avances importantes: la presencia de más legumbres,  pescado y aceite de oliva virgen, reflejo de cambios positivos en su dieta.  Todo fruto de recomendaciones compartidas a lo largo del tiempo.

Lo que comemos también alimenta nuestra microbiota

No es solo una cuestión de gustos o cultura. También es biología.

Según la evidencia * España presenta mayor riqueza y diversidad de microbiota que el Reino Unido, principalmente por la mayor adherencia a la dieta mediterránea, rica en fibra y compuestos vegetales que favorecen bacterias beneficiosas.

En contraste, el patrón dietético más occidental del Reino Unido, con más ultraprocesados y menos fibra, se asocia a una microbiota menos diversa y menos favorable para la salud. No obstante, también se observan aspectos positivos, como el consumo habitual de frutos rojos y algunas frutas de hueso, especialmente en temporada, que aportan antioxidantes, vitaminas y compuestos bioactivos con efectos beneficiosos sobre la microbiota y la salud general.

No se trata de quitar grasa, sino de elegirla mejor

Como profesionales de la salud, el objetivo no es solo reducir grasas, sino mejorar su calidad.  En España partimos con ventaja: el uso habitual del aceite de oliva y el consumo de pescado graso aportan grasas saludables que, junto a frutas, verduras y legumbres, configuran un patrón de dieta protectora.

En primavera, además, los ácidos grasos omega 3 cobran especial relevancia para combatir el cansancio o la astenia estacional. Presentes en pescado azul, semillas (chía y lino), nueces y algas contribuyen a la salud cardiovascular (regulan triglicéridos, mejoran la inflamación…) y a la salud cerebral, ayudando a mejorar la energía y la concentración.

El papel del aceite de oliva

El aceite de oliva virgen extra es uno de los pilares de la alimentación mediterránea. Rico en ácido oleico (omega 9), se asocia a beneficios cardiovasculares y a una mejor función cerebral, consolidándose como una grasa de referencia en unpatrón dietético saludable.

Descubriendo nuevos alimentos; el ruibarbo

Cultura alimentaria y microbiota

En cada visita a casa de Sarah, también descubro alimentos nuevos. Esta vez fue el ruibarbo, una hortaliza que ella utilizó para preparar  “Rhubarb pudding”: un postre dulce,  elaborado con mantequilla, pero con el valor añadido de este ingrediente vegetal.

Una receta fácil para un día especial: hornear el ruibarbo picado con azúcar moreno hasta que esté tierno, cubierto con una masa sencilla (harina de avena, mantequilla, huevos y crema de leche) a 180ºC durante 55-60 minutos hasta que esté dorado. Estaba delicioso.

El ruibarbo es bajo en calorías y rico en fibra, aporta vitamina K, vitamina C y potasio, lo que le convierte en una opción interesante desde el punto de vista nutricional. Es típico en la primavera del Reino Unido.

Pequeños cambios, grandes avances

Me alegra ver como Sarah ha ido incorporando grasas más saludables, utilizando aceite de oliva y aumentando el consumo de legumbres y pescado.  Su objetivo es claro: mejorar la salud familiar a través de la alimentación.  Después de muchos años de amistad, resulta muy gratificante haber contribuido, aunque sea en parte,  a este cambio de hábitos.

Educación nutricional: la clave del cambio

Quiero recordar que a través de la educación nutricionalComo la que desarrollo en mi Programa Nutricion-Online-Salud– es posible acercar a más personas a hábitos saludables y a los beneficios de la dieta mediterránea, adaptándola a diferentes contextos y culturas.

Porque no se trata de cambiarlo todo, sino de mejorar lo que ya hacemos.

Paula Saiz de Bustamante

*Latorre-Pérez A. et al. (2021)
The Spanish gut microbiome reveals links between microorganisms and Mediterranean diet; Nature

¿Que le pasa al cerebro de la mujer al llegar la perimenopausia?

El cerebro y la menopausia
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El climaterio o perimenopausia es el tiempo alrededor de la menopausia. Se trata de un momento de cambios hormonales y físicos que puede darse  entre los 40 y 50 años, aunque varía de una mujer a otra. Se caracteriza por una fluctuación irregular en el nivel de los estrógenos (hormonas femeninas), lo que puede conllevar algunos síntomas como las alteraciones del sueño, los sofocos o el aumento de peso.  Comienza entonces la preocupación por los cambios en el cuerpo, a la vez que se modifica el cerebro y nuestra psiquis.

El estradiol  no solo regula la capacidad reproductiva, también promueve las conexiones neuronales. A la vez que modula la síntesis de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, estimula la producción de energía desde las mitocondrias y tiene efectos antiinflamatorios y antioxidantes en el cerebro. Al reducirse la síntesis de estas hormonas, el estado de ánimo puede verse afectado. Nos sentimos diferentes.

La baja concentración y capacidad de atención puede ser una consecuencia de la menopausia

Según algunas investigaciones, se ha visto como hay zonas cerebrales que se pueden alterar de forma reversible. Es el caso de la corteza prefrontal, aquella encargada de la atención, de la planificación y de la toma de decisiones.

Hay estudios(1) que muestran como en la perimenopausia aparece una disminución de la fluidez verbal, de procesamiento, memoria de trabajo y atención. Estos efectos se relacionan con el cambio en los niveles hormonales independiente a la edad.

A la vez la caída de estrógenos y progesterona afecta a los ritmos circadianos y a la arquitectura del sueño. Pueden aparecer problemas para dormir y promover así el riesgo del deterioro cognitivo.

La buena noticia es que estos cambios no tienen por qué ser permanentes. Las funciones cognitivas pueden restablecerse una vez el cerebro ha alcanzado su nuevo equilibrio.

Hay opciones para mejorar los síntomas durante la menopausia

Quiero insistir en que la menopausia no es un castigo biológico sino una transición. Ante este nuevo escenario en la vida de la mujer, cada una puede decidir como transitarlo. Por ejemplo, con la práctica diaria de ejercicio físico especifico, las técnicas de respiración y una mejor alimentación se pueden mejorar algunos síntomas. Hay técnicas especificas para mejorar el sueño.

Los siguientes nutrientes y los alimentos que los contienen, son de gran ayuda para el cerebro durante la perimenopausia:

El omega 3 en el pescado graso. Es necesario tomar al menos dos raciones (150g) semanales de este alimento, por su efecto antiinflamatorio sobre las sinapsis de las neuronas, entre otros beneficios. Incluir en la dieta semanal sardinas, salmón, ventresca de bonito… sumará nutrientes de gran calidad nutricional.

Los fitosestrógenos o isoflavonas presentes en la soja, el tofu, el tempeh y las semillas de lino, imitan el efecto estrogénico en el cerebro. Es interesante incluir estos alimentos en la alimentación semanal.

El magnesio cobra importancia por mejorar el sueño. Al incorporar en cantidad suficiente, en la dieta, las legumbres, los frutos secos como almendras, las espinacas, los alimentos integrales y el cacao puro, se sumará este nutriente a nuestra fisiología.

La vitamian D modula las hormonas sexuales, la inmunidad y el estado de ánimo, tiene un papel destacado en el metabolismo del hueso y por todo ello es protagonista en la citada fase de la vida. Este nutriente está presente en el pescado graso, en la setas y en la yema de huevo. A la vez la obtenemos del sol y de los suplementos.

Las vitaminas B12, B6 y ácido fólico destacan por su efecto reductor sobre la homocisteína* y así sobre el riesgo neurodegenerativo. Estos nutrientes están presentes en huevos, legumbres, integrales y verduras de hoja verde, siendo positivo incluirlos en la dieta diaria.

Los antioxidantes (polifenoles) se hacen más necesarios por neutralizar los radicales libres, cuya producción se multiplica en esta fase de la vida.  Son muy reactivos y pueden aumentar la degeneración neuronal y por tanto hay que neutralizarlos. Los frutos rojos, las frutas y verduras diversas, el té verde, la cúrcuma y  el cacao puro, todos ellos contienen cantidades significativas de polifenoles. Es buena idea incluir estos alimentos en la dieta diaria.

El calcio y la vitamina K2  son prioritarios ya que intervienen en la mejor salud ósea y vascular, ambos aspectos están afectados durante la menopausia.  Estos nutrientes están presentes en lácteos fermentados, en la col rizada, el brócoli y en los huevos.

La Dieta Mediterránea es una buena opción para mejorar la función cerebral durante la menopausia

Al seguir el esquema de la dieta mediterránea, nos aseguramos de incorporar los citados nutrientes beneficiosos para el cerebro. Es una buena alternativa ya que es rica en ácidos omega, en antioxidantes, fitostrógenos, fibra y vitaminas del grupo B.

No es magia, es fisiologia, los alimentos que se escogen a diario pueden ser la diferencia entre arrastrar síntomas o atravesar esta etapa con energía, claridad mental y equilibrio emocional. Porque al vivir la menopausia no se trata solo de hormonas, sino también de decisiones. La alimentación, entre otros hábitos de vida (ejercicio físico…), conlleva decisiones que tomamos a diario.

A su vez, consultar a un profesional de la salud especializado en menopausia puede ser de gran ayuda.

 

(1)Christina a Metcalf et al, Cognitive problems in perimenopause: a Review of recen evidence; Curr Psychiatry Rep 2023, oct

*La homocisteína es un compuesto intermediario que se produce cuando el aminoácido metionina se descompone en el organismo. El metabolismo de la homocisteína es muy importante para mantener la salud cardiovascular y la neurológica. Su acumulación puede causar daños a los tejidos y aumentar el riesgo de enfermedades.

 

Estrategias nutricionales para sumar salud cerebral a los años

 

Salud cerebral
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En ocasiones me pregunto si quiero llegar a una edad avanzada y me respondo que sí, siempre que me sienta bien. Sé que me gustaría comprobar como va avanzando el ser humano con el tiempo. Me asombran las personas centenarias con todas sus vivencias.

En general, todos queremos vivir suficientes años con salud y sobretodo en lo que concierne al cerebro.

El envejecimiento cerebral es un proceso natural, siendo un reto mantener esta función en estado óptimo.

Los estilos de vida más saludables pueden ralentizar el proceso de envejecimiento, al reducir por ejemplo el nivel de inflamación. No lo dudéis, el tipo de dieta, entre otros factores, es clave para avanzar con salud a lo largo de los años.

Hay nutrientes y alimentos clave que pueden potenciar la salud cerebral.

Quiero compartir algunas estrategias nutricionales que ayudarían al cerebro a cumplir años de calidad.

1º Tomemos suficiente cantidad de pescado graso tal como las sardinas, el atún, el salmón o la caballa, ademas de nueces, linaza y soja, éstos nos asegurarán la cantidad de omega 3 que puede preservar la salud cerebral.

Los alimentos ricos en los citados ácidos promueven un mejor flujo sanguíneo en el cerebro.

Incluyamos en el menú diario frutos rojos en abundancia. Los antioxidantes como las antocianinas, ácido cafeíco, catequinas y quercetina presentes en las bayas como arándanos o frambuesas, nos ayudan a reducir la inflamación en el cerebro.

Tengamos en cuenta el chocolate negro (alto contenido en cacao) con sus flavonoides ya que ayudan a mejorar la circulación sanguínea cerebral.

Pongamos en el plato brócoli y  verduras crucíferas, con suficiente frecuencia. Contienen isotiocianatos, fibra y nutrientes antioxidantes como la vitamina C y flavonoides, que pueden promover la salud cerebral y reducir el estrés oxidativo.

Preparemos huevos a diario mediante cocciones saludables (cocidos, plancha, revuelto, horno…). Estos alimentos son una fuente de vitaminas del grupo B, siendo éstas imprescindibles para el buen funcionamiento cerebral.

Llenemos el plato de color (tomates, espinacas, zanahorias…).

Por ejemplo el tomate por su contenido en carotenoides, se ha asociado a un menor deterioro cognitivo.

Cabe destacar que los alimentos ricos en carotenoides aumentan su valor antioxidante al ser cocinados, y más si se hace con aceite de oliva.

Sigamos en general la dieta mediterránea (DM) que además incluye buena cantidad de los alimentos mencionados.

Este estilo alimentario ha demostrado con suficiente evidencia científica reducir las enfermedades cardiovasculares y así el riesgo de demencias.

Hay evidencia* de que al aumentar la adherencia a la DM se puede reducir el riesgo de Alzheimer hasta un 11%.

Tomemos infusiones que nos ayuden.

Dentro de la fitoterapia destaca por su evidencia, la Salvia, el Romero y el Hisbiscus. Según algunos estudios, estas plantas podrían potenciar la memoria y la concentración.

Quedan a su vez demostrados con suficiente evidencia** los beneficios para el cerebro del té verde y negro, además del café.

No es tan complicado cuidar de nuestro cerebro

El mejor consejo general es seguir una alimentación mediterránea en calidad y cantidad, procurar mantenerse activo día a día, aprender cosas nuevas y compartir el placer de una infusion o un zumo de tomate… en buena compañía. Por contra, es necesario esquivar el azúcar y el alcohol.

Referencias:

(*) García-Casares, N.; Gallego Fuentes, P.; Barbancho, M.Á.; López-Gigosos, R.; García-Rodríguez, A.; Gutiérrez-Bedmar, M. (2021). Alzheimer’s Disease, Mild Cognitive Impairment and Mediterranean Diet. A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis. J. Clin. Med.  10, 4642.

(**) Moderate coffee or tea consumption decreased the risk of cognitive disorders (Nutrition Reviews 2023)

 

La realidad de la Dieta Mediterránea (Profesor Martinez-Gonzalez)

Dieta Mediterránea
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He tenido el beneficio de intercambiar opiniones con el Profesor Miguel Angel Martinez-Gonzalez, doctor en medicina, epidemiólogo, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra. Investigador en nutrición en el CIBEROBN (Instituto de Salud Carlos III) y catedrático visitante de Nutrición en la Harvard T.H. Chan School of Public Health. Ha sido editor asociado del British Journal of Nutrition y es autor de numerosos libros.

He podido hablar con él tras leer su libro ¿Qué Comes?* que ha publicado junto a la periodista Marisol Guisasola. Me une al profesor el objetivo de informar con rigor a la población, sobre alimentación y nutrición.

Estoy muy contenta al poder compartir con vosotros esta interesante información. En este primer artículo, trataremos sobre “la realidad de la Dieta Mediterránea en España” y sus características.

Espero que os ayude a encontrar los argumentos para mejorar vuestra alimentación.

La manipulación como estrategia de marketing para sobre-alimentarse o sobre-medicarse, existe

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