
Tras un frio invierno nos damos cuenta de que todo florece otra vez y de que el sol o las tormentas hacen su acto de presencia. La primavera está aquí con toda su alteración, no en vano se dice popularmente que “la primavera la sangre altera”. En esta estación del año hay personas que manifiestan sentirse emocionalmente más descentradas (enfadadas, impacientes, irritables, frustradas e incluso aparecen los dolores de cabeza frecuentes) pudiendo llegar a padecer el trastorno denominado “Astenia primaveral”.
El mencionado trastorno suele aparecer como consecuencia del cambio de estación y se traduce en un profundo cansancio y decaimiento. Según una encuesta realizada por la Fundación de Alimentación Saludable (2015), más de un tercio de la población ha experimentado estos síntomas en primavera, aunque realmente no hay evidencia científica de que este cansancio sea debido al cambio estacional.
Una posible explicación es que la fatiga se deba a que nuestro cuerpo tiene que adaptarse a las nuevas condiciones estacionales de luminosidad y de temperatura, así como de humedad y presión atmosférica. Además, el cambio de horario que se realiza en esta época y cuya consecuencia es que durmamos una hora menos, puede alterar nuestro reloj biológico y así el estado de ánimo durante el periodo de adaptación.
Las mencionadas alteraciones pueden ser la causa de que las personas que las padecen tomen suplementos “supuestamente milagrosos” de vitaminas u otros principios activos, con la intención de solucionar el problema. Sin embargo, la mejor opción para mejorar los síntomas es practicar una alimentación saludable y seguir unos buenos hábitos de vida.
No todo es negativo durante este cambio estacional ya que en primavera la naturaleza comienza un nuevo ciclo, aportándonos alimentos ricos en nutrientes que nos ayudan a equilibrar el organismo. Las espinacas, la col, las distintas lechugas, la rúcula, los berros, las hojas de remolacha, etc, todas ellas inundan los mercados.
Los citados vegetales de hoja verde ofrecen nutrientes que nos permiten mejorar el mencionado cansancio y decaimiento, tales como las vitaminas B, el folato, las grasas omega-3, el magnesio, la vitamina C, el potasio y el glutatión. Cuando el organismo está emocionalmente alterado, cansado o estresado requiere una mayor proporción de los citados nutrientes.
Por ejemplo, la col rizada, las espinacas y las acelgas, están cargadas de magnesio que ayuda a equilibrar el cortisol, una de las hormonas que interviene en el control del estrés del organismo. También el ácido omega 3 ha demostrado ser eficaz en el alivio de la depresión o decaimiento.
Para mejorar el ánimo y en contra de la creencia popular, sería mucho más eficaz tomarse un buen plato de verduras cargadas de nutrientes, por ejemplo de acelgas rojas al vapor con unas gotitas de aceite y limón, que un plato de pasta o un pastel, con la ventaja de que éstas nos ayudarían además en el control del peso.
En esta estación convulsa que es la primavera, los alimentos ricos en triptófano como el plátano, los huevos y el aguacate, también cobran importancia a la hora de subir el ánimo ya que favorecen la síntesis de serotonina, comportándose así como un antidepresivo natural.
Si nos tomamos los alimentos que nos brinda la primavera sin prisas y disfrutando del entorno, permitiremos que la calma nos invada, dejando la ansiedad de lado. Hagamos que el momento de la comida sea nuestro momento de calma, y disfrutemos de los alimentos con tranquilidad y en buena compañía. De esta forma facilitaremos la buena absorción de los nutrientes que nos aporta la comida y su citada actividad.
Haz de tu cocina una aliada de tu salud también en primavera y disfruta de los beneficios de esta estación 🙂
Paula SDB
Foto con Itziar Aguilera en la cocina de Federica and Co

