
Se estima que al estar confinados, podríamos engordar entre 2 y 5 kg. Nos movemos menos, parece que comemos más dulces y tomamos más bebidas alcohólicas. Queremos sentirnos un poco mejor y resistir, permitiéndonos más caprichos (dulces, vinitos…). Aunque hay estrategias más saludables que también pueden ayudarnos a sentirnos mejor.




